Hace un par de semanas tuvimos la
tercera mudanza en menos de un año y por más increíble que parezca en cada
mudanza salen cosas que en la anterior no recordaba que existían o que ya daba
por perdidas, esto nos ha servido para ir depurando cada vez más nuestras
pertenencias y saber qué cosas sí nos sirven, qué cosas usamos con frecuencia,
que cosas ya necesitamos tirar y otras que después de todo no necesitábamos tener
(facepalm).
Si alguna vez has estado en proceso de mudanza seguro te has topado con el típico reset que ocurre después de llegar a ese nuevo lugar, ese momento en blanco donde solo sabes que tienes un espacio que necesitas llenar con el montón de cajas y bolsas negras que traes de tu lugar anterior y eso es lo de menos, porque aparentemente espacio hay, la verdadera cuestión es que por más que piensas en todo, pareces no completar nada, el tiempo se mueve más rápido que Doña Naborita montada en su calavera y cuando menos te das cuenta ya pasaron 3 días y tú traes la barba de Tizoc encima (solo aquellos que padecen la maldición de los no-barbados lo entenderán).
Pero te avientas y dices "¡va!" comienzas a jugar jenga con las cosas que sacas de las cajas, mueves la maceta que te heredaron, el juego de té de la abuela, el cuadro de alcatraces que no sabes dónde colgar, los triques de ambos y entonces entre el mar de cosas levantas la mano como diciendo ayuda y entonces ¡sopas! Estás en un bucle, intentas CTRL+ALT+SUPR pero no jalan en tu mente y solo recibes un pantallazo azul que dice "se ha encontrado un error irrecuperable y debes cerrarte" te sientas y como dijo un comediante haces eso que los hombres dominamos a la perfección con una sola neurona: "chales no fui a los XV de la Joyita... aaaay! mañana tengo que llenar el tanque x aquello del gasolinazo... ah mira ya llego el hachita a la jaiba a ver si ahora si ascienden" hasta que después de un rato la neurona número dos hace "botonazo" y me aterriza en lo que estaba.
Obvio, en el medio de todo esto como ya saben sigue la típica reflexión existencial de fin de año que acompaña a cada publicación, creo que si no, no sería un blog, pero vaya que es necesaria namas’ para que no digan que luego no les dije y prometo no hacerla tediosa. Hace días alguien me pregunto ¿Cuándo sientes que algo mejor está por venir se cumple o es solo un sentir por la temporada? Algunos en la plática dijimos que usualmente era por la temporada, todos (hasta los más incrédulos) sacan la frase de "hoy voy a cambiar," pero usualmente se queda en una noble intención, aunque también añadieron en las respuestas, "bueno es que si sientes que algo bueno viene pues debes de hacer algo para que se cumpla," cierto y bastante, ante un 2017 muy prometedor el cual aún no comienza y muchos ya parecen leer la esfera de cristal, pensé que una buena estrategia sería mirar la mudanza con la que vas a entrar al próximo año, checa tus cajas y observa si interiormente estás jugando jenga con lo que traes cargando, solo tienes dos manos y recuerda que en ese juego en algún momento, la torre se derrumba. Revisa las bolsas negras, usualmente no sabemos lo que hay adentro hasta que las abrimos, si en tu memoria recuerdas algo que habías olvidado hazlo saber, si encuentras algo que no ocupas déjalo afuera, créeme siempre hay alguien más que lo tomara por ti y si finalmente tienes mucho espacio muerto y no sabes qué hacer con el yo conozco a alguien que lo puede llenar de vida.
Después de mirujear bolsas, cajas y
comenzar a sacar papeles, folletos, boletos, ropa que se encogió (¿eso pasa mucho
en Diciembre verdad?), tirar esos zapatos guerreros, etc., nos habíamos desecho
de una considerable parte de la mudanza y ese espacio muerto ocupado por cosas
innecesarias ahora podía ser usado para volver a colocar fotos y otros recuerdos
que por falta de espacio habíamos guardado en quién sabe dónde.